Serbia

Serbia fue de menos a más en su enfrentamiento ante Costa Rica, y lo que en un principio fue la sensación de que el combinado balcánico se mostraba demasiado rígido para desbordar a una zaga organizada como la tica, acabó tornando en la percepción deque el cuadro entrenado por Mladen Krstajic es pegajoso y tiene un despliegue físico que provocará que enfrentarse a él sea una tarea complicada y ya veremos si también desesperante para sus rivales.
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De inicio, la disposición de las piezas serbias dejaba algunas dudas. Krstajic apostó por un 4-2-3-1 en el que dió la sensación de que el único que recibió -al menos durante el primer tiempo- con cierta comodidad, fue Aleksandar Mitrovic, el delantero centro del equipo. Con Matic y Milivojevic -aunque el del Crystal Palace se soltase un poco más- en el doble pivote, y Milinkovic-Savic haciendo de mediapunta, la cadena de pases no mostraba fluidez alguna.
Además hubo otra circunstancia negativa para Serbia, y es que con ese 2+1 tan marcado en su medio campo, Tadic y Ljajic sólo podían recibir de espaldas y a pie cambiado. El del Torino, directamente, ni compareció, y aunque el del Soputhampton sí estuvo muy activo y recibió con continuidad sobre el sector derecho, casi la única jugada que le quedaba era centrar al área, donde a pesar de que Serbia tiene argumentos muy poderosos para imponerse, los tres centrales de Costa Rica conseguían alejar el peligro.
Puede decirse que el único futbolista del ataque de Serbia que de verdad obtuvo recepciones acorde a sus características fue Mitrovic, al que se le buscaba con envíos directos. El delantero propiedad del Newcastle se impuso bien en ese tipo de acciones, siendo prácticamente el único elemento de profundidad durante la primera parte. A todo eso se sumó que Costa Rica conseguía salir con continuidad a campo rival, sobre todo gracias a Bryan Ruiz.
Ramírez mantuvo el 5-4-1 que hizo del equipo centroamericano la gran revelación en el pasado Mundial, y el futbolista del Sporting de Portugal tenía total libertad para aparecer por zonas interiores y lanzar las transiciones ticas al ataque. Lo hizo francamente bien, y sólo la falta de productividad de Ureña en la última línea provocó que Costa Rica no sacase más rédito de sus acciones ofensivas. Su nueve se movió bien, pero le faltó un punto de precisión en sus toques.
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En el segundo tiempo, sin embargo, sí vimos una Serbia más productiva. Desde una posición más alzada de Ivanovic y Kolarov la defensa costarricense comenzó a abrirse un poco más, y ahí Milinkovic-Savic tuvo oportunidad de girar por dentro, pesando mucho más en los ataques de Serbia. A partir de ahí el equipo de Krstajic comenzó a tener opción, bien de un pase profundo sobre el desmarque del delantero, o bien una propia opción de remate de media distancia del centrocampista de la Lazio.
En cualquier caso, lo que nos dio una pista real de lo que puede ser esta Serbia surgió a partir del golazo de Kolarov de falta directa. Fue cuando el combinado balcánico pudo ceder la iniciativa, y ahí quedó claro que va a ser un hueso duro de roer. Milenkovic-Tosic es una pareja de centrales que protege bien el área, y sobre todo, el trío de medios compuesto por Matic, Milivojevic y Milinkovic-Savic tiene una potencia física y una calidad defensiva que será difícil de superar si Serbia se pone por delante en el marcador.